Barack Obama: la gran esperanza marrón

   

¡Y a mí que este hombre me gusta! Ha encendido una bombilla de progreso social en la mente de América y ha reactivado las neuronas del resto de la galaxia.

Quién le iba a decir a los americanos hace unos meses que tendrían un presidente con nombre de yihadista. Pero lo cierto es que Hussein Barack Obama viene dispuesto a remover a fondo los cimientos, a sacudir las estructuras obsoletas.

Ahora que se hace más evidente que nunca la necesidad de un nuevo código ético para el capitalismo, Obama ha puesto en marcha su locomotora, sin perder la calma pero asumiendo compromisos desde el primer día, cuestionando todas las instituciones, todos los tópicos, sacando pecho ante todas las presiones conservadoras.

Y como Hussein es de los que creen que las crisis constituyen magníficas oportunidades para superarse y progresar, ha prometido una reducción de la deuda de su país, un país al que vaticina un futuro fuerte y próspero. Para ello ha lanzado un plan ambicioso de estímulo económico que ha defendido con vehemencia ante el Congreso norteamericano, ha restaurado el poder sindical, ha reanimado la ciencia impulsando la investigación con células madre, ha lanzado con firmeza el reto de la plena cobertura sanitaria, ha tendido la mano abierta a enemigos tan tradicionales como Irán, ha anunciado menos guerra en Iraq y más guerra al cambio climático y al consumo de energías no renovables, ha puesto límites a los sueldos de escándalo, ha prometido el cierre de Guantánamo y apuesta por una labor social más laica… En fin, nos ofrece una nueva era, un mundo distinto, más justo, más equilibrado socialmente, en el que la unidad pese más que la competencia, en el que la solidaridad y la cooperación no le dejen espacio libre a la ambición y al egoísmo, en el que la opinión ciudadana importe más, en detrimento de la de los grupos de presión.

Trabajar con Obama ahora mismo debe ser como estar en una montaña rusa; y quizá no todos estén preparados para hacerlo.

Algunos pensaron que en las primeras semanas se le acabaría el gas, pero resulta que lo suyo es el movimiento uniformemente acelerado y hay muchos a los que les cuesta seguirle el ritmo. Sus conciudadanos de corte conservador han intentado cortarle las alas antes de abandonar el nido, pero él se siente confortable entre dos razas, entre dos culturas, entre dos américas, y ha levantado el vuelo con la majestuosidad del águila que da fondo al escudo de su nación. Obama, el hombre del año, el que todos admiran, es la gran esperanza marrón: ha hecho creer a los racista que en realidad no es tan negro y a los negros que en realidad no es tan blanco. ¡Bendito mestizaje inteligente!

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~ por kalicom en 1 abril 2009.

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