Esperanza Aguirre, “cacique” gran reserva

ESPE-BLOGEsperanza Aguirre y Gil de Biedma llamará poderosamente la atención de la paleontología política. Vale la pena observarla, incluso estudiarla, porque pertenece a una especie en extinción, en la línea de los señores de horca y cuchillo que en su tierras disponían de vidas y haciendas sin sentirse obligados a dar cuenta de sus actos, actuando siempre en su exclusivo provecho.
Creo que es un error grave hablar de ella como “Espe”, “Esperancita”, “La ambición teñida” y otras fórmulas jocosas con las que sus enemigos la adornan, porque Doña Esperanza Aguirre es una persona muy peligrosa.
Su entorno no duda en espiar a propios y extraños, niega evidencias, oculta pruebas, amenaza, miente, realiza montajes teatrales para hacer creer a los ciudadanos que cumple con sus compromisos electorales, engatusa a la prensa convirtiéndola en correveidile de sus manipulaciones.
La ambición de doña Esperanza Aguirre da miedo porque no conoce límites. Esta antigua funcionaria de Información y Turismo aupada por razones de sangre a las más altas instancias del Ministerio de Cultura, de la administración local y de la autonómica, siempre está sedienta de poder y de dinero, ya que éste es a su vez el principal combustible del poder.
Así lo demuestra su hábil jugada en la localidad de Yebes, donde su familia política ha vendido terrenos afectos a una incomprensible estación del AVE a nada menos que 12 kilómetros de Guadalajara. Pero la cosa tiene su explicación: la “familia” está construyendo allí un núcleo urbano llamado Ciudad Valdeluz que, con 9.000 viviendas, tendrá capacidad para absorber a la mitad de la población de la capital, que en “Avelandia” contará con un coqueto campo de golf, colegios, zonas comerciales, equipamiento hotelero, polideportivo, un centro sanitario y un parque empresarial. Estoy convencido de que con el tiempo, si doña Esperanza se lo propone, Yebes se convertirá en la nueva capital alcarreña, la estación del AVE será su apeadero privado y Guadalajara quedará en recuerdo histórico o en barrio periférico.
Ni los accidentes de helicóptero ni los ataques terroristas en Bombay pueden acabar con la condesa consorte de Murillo, Grande de España y Dama Comandante del Imperio Británico, esa mujer de maneras chulescas que parece una choni disfrazada con traje de firma, llamada a medrar en los pesebres de la política.
Esa mujer que considera “nocivo y un atentado a la intimidad” el hacer público su patrimonio, amiguísima de Jiménez Losantos, al que pretende en su equipo como consejero en Cajamadrid o en el Canal de Isabel II.
Doña Esperanza milita en la derecha más derecha, no oculta su cercanía a los cubanos fascistas de Miami y siempre está dispuesta a poner todos los servicios sanitarios y educativos en manos privadas, las de sus amigos y correligionarios, las del Opus Dei, las del PP.
La “lideresa” del PP madrileño mantiene siempre un tono retador, incluso cuando se le caen los palos del sombrajo como en el caso de Fundescam. Pero a ella eso no le afecta, igual que las acusaciones que le llueven por el caso Gürtel o por los casos Parla y Leganés. ¡Cierre de filas, fuera la autocrítica y “tranquilos que yo me ocupo de todo”!
¿Cree alguien que a la señora Aguirre se le alteró el pulso cuando Lamela, Jiménez Losantos, Pedro j. Ramírez o Miguel Ángel Rodríguez se lanzaron contra el doctor Luís Montes, coordinador del Hospital Severo Ochoa de Leganés, y hundieron su imagen pública y su vida profesional con una campaña de linchamiento en la que se le llamaba “Doctor Muerte”, estableciendo la justicia posteriormente que nada de lo dicho era verdad?
La señora Aguirre es una jugadora de ventaja, fría, calculadora, que no se conforma sólo con parte del pastel. No tiene miedo; es astuta, sinuosa, compleja, manipuladora, atrevida y miente con un descaro digno de una actriz del método. Ha establecido en Madrid un auténtico culto a su persona que se retroalimenta con su ubicuidad televisiva y radiofónica. No hay acto, obra, inauguración, ceremonia, presentación o performance en la que no meta los codos para salir en la foto, en el centro de la foto. Reina en Telemadrid, amada en la COPE, protegida por El Mundo y ensalzada por La Razón, su capacidad mediática es como para una tesis.
¿Por que siguen los madrileños votando a esta señora con aires de cacique del diecinueve? Creo que habría que investigar en el Canal de Isabel II porque la única explicación es que nos echan algo en el agua.

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~ por kalicom en 22 junio 2009.

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