Educando a Rita desesperadamente

RITA BARBERÁ-BLOGLa honradez es una cualidad netamente humana y muy simple de ejercitar. Sólo es necesario comportarse con coherencia y con sinceridad, conforme a la verdad y a la justicia. Para entendernos, se trata de hacer las cosas bien.
Yo creo, con todo respeto, que muchos políticos de este país, en especial los del Partido Popular, están teniendo problemas a la hora de asumir estos conceptos tan elementales.
No, señora Barberá, no todos los políticos aceptan regalos por valor de miles de euros.
No dudo de que la vida política es una jungla en la que menudean las tentaciones de corrupción, de prevaricación, de enriquecimiento rápido, de favoritismo y simonía. Sé que hay que ser muy fuerte y tener muy claras las referencias, las limitaciones y, sobre todo, la meta final, que es el bien de la sociedad.
¿Por qué les molestan a ustedes tanto las filtraciones del caso Gürtel y aledaños? Yo se lo diré; porque quedan ustedes en evidencia.
Dios me libre señora Barberá de decir que usted se haya enriquecido a costa de bigotudos, barbudos y otros depredadores que nadan a su alrededor; lo que digo es que está perdiendo la capacidad de distinguir entre qué es y qué no es honesto. Desde luego, que haya mucha gente deshonesta no justifica ni legitima el que uno lo sea. La verdad es la verdad, y no depende de personas, de circunstancias, de estadísticas o consensos.
Es tan poco honrado el oficinista que se lleva un taco de folios a su casa como el deportista que ingiere una sustancia indetectable para mejorar sus resultados, el funcionario que hace volver mañana a un ciudadano por pura dejadez o el político que admite un regalo que, “jamás”, y usted lo sabe, se realiza de forma inocente.
Mire, la propia conciencia es el mejor referente para juzgar cuándo hemos sido honestos y cuándo no. No me niegue, señora alcaldesa, que cuando usted recibía esos bolsos de lujo sabía que aquello no estaba bien y que, tarde o temprano, la persona que se los regalaba iba a reclamar algún tipo de contraprestación.
Señora Barberá, le aseguro que es posible decir “no”: no acepto ese regalo, no acepto esa amenaza, no acepto esa propuesta.
El orden social es sólido cuando los intereses de la colectividad se ponen por delante de los intereses individuales. Me temo que hoy se practica mucho un juego perverso en el que la gente que presume de honesta lo hace para distraer la atención. Los que verdaderamente lo son no necesitan altavoces.
La vida pública y en particular la escena política es un mundo peligroso en el que prima el culto al dinero y la ambición de poder, en el que campean las prebendas, el tráfico de influencias, los contratos compensadores. La mercadotecnia política asume casi todas esas cosas porque lo que trata es de vender ideas y personas a las que publicita con gruesas capas de maquillaje de credibilidad, de fiabilidad, de decencia, de valores. Así es como se engaña al pueblo, que lo único que pide es que en el poder haya gente capaz de resistir a las presiones, contubernios y corruptelas que van a encontrar cada día en su camino.
Los electores lo que hacemos es votar a las personas que los partidos a los que somos afectos nos proponen. Es todo lo que podemos hacer, con la esperanza de que los propuestos sean personas fiables desde el punto de vista ético y moral.
Cuando la oigo decir a usted, doña Rita, eso de que ”Todos los políticos de este país, del primero al último, reciben regalos”, sinceramente, se me hiela la sangre, porque veo que está usted arrojando los fangos de su fosa séptica sobre cientos de compañeros de profesión honrados y competentes. Esto es mucho más grave, menos ético y menos honesto que aceptar regalos. Esto, señora Barberá, la descalifica ante mis ojos, que son los ojos de un español.
Usted lleva más de un cuarto de siglo en la política y tengo la seguridad de que sabe distinguir claramente entre lo que está bien y lo que está mal. Porque cuando usted pensó que el tema de los bolsos había sido archivado, bien que sacó a relucir las anchoas de Ángel Revilla. Pero resulta que se ha pillado usted los dedos y hasta su compañera de partido Esperanza Aguirre hace chistes con las picotas y los dulces de la monjas. Señora Barberá, aquí la que presuntamente ha recibido regalos caros, muy caros, quizá más caros que los trajes del señor Camps, ha sido usted.
El paroxismo de todo esto es su propuesta de despenalizar los regalos a los políticos. Está muy claro que usted no está dispuesta a devolver los bolsos ni a entregárselos a Patrimonio. Usted quiere institucionalizar cosas inaceptables. A usted no le conviene el artículo 426 del Código Penal porque deja al descubierto asuntos que usted no quiere que sepamos.
No se crea que los ataques frontales de los espadones periodísticos de La Razón y de Intereconomía van a librarla del descrédito político y social.
Lamento comunicarle que su partido le está dando la espalda en esto, que el señor Rajoy no está por la labor. El propio PP está dejando claro que esas peticiones son suyas y sólo suyas, y hacen unas risas hablando de “ritadas”.
Señora Barberá las latas de anchoas valen 20 euros y los bolsos de Louis Vuitton una media de 900 euros.
Usted no quiere que se le vean las vergüenzas y por eso patalea cuando hay filtraciones y denuncia “falta de garantías” y un intento de distraer de la crisis económica. Señora, no se engañe, la crisis económica es tan gorda que no hay manera de disimularla, de esconderla o de camuflarla.
Lo que pretende la Justicia es investigar los indicios de prevaricación, de malversación de caudales públicos, de recalificaciones de terrenos, de enriquecimientos ilícitos, de contratos a dedo, de tráfico de influencias, falsificación de documentos, revelación de secretos… Simplemente porque nos lo debe a los ciudadanos.
Eso es lo que merecemos los españoles y no que se trate de hacer callar a los medios de comunicación que se limitan a recibir y dar información, que es algo que ocupa una posición nuclear en nuestra Constitución.
Mire usted bien su bolso doña Rita y piense si es o no es… Piense. Y luego actúe en consecuencia. ¡No se encastille. Estoy seguro de que todavía puede!

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~ por kalicom en 23 julio 2009.

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