Siempre hemos sido un país de navajas

CALLE SEVILLA 1900-BLOGMuchos somos los que nos preocupamos cuando los medios de comunicación hablan de peleas callejeras, de las que resultan heridos o incluso víctimas mortales, pero la cosa no es nueva.
Aquí transcribo un texto que aparece en la columna de sucesos del diario republicano El Pais del jueves 2 de agosto del año 1900 en el que, además de la noticia en sí, destacaría la frescura del lenguaje periodístico de la época.

Sucesos

Riñas y puñaladas.- En la calle Mesón de Paredes riñeron ayer tarde dos individuos llamados Julián Prieto y Luis Manuel Gómez.
Como todas las discusiones en este país terminan a puñaladas, ambos contendientes sacaron las navajas, infiriéndose diversas heridas.
Y se hubiesen matado de no llegar oportunamente los guardias números 754 y 934, quienes los condujeron a la casa de socorro. Después de curados los llevaron al Hospital Provincial en un estado de gravedad relativa.
A las siete y cuarto de la tarde hubo otra riña sangrienta, con su puñalada correspondiente.
Fue lugar mayor de la escena el Paseo de los Melancólicos y el menor el lavadero llamado de la Soledad, en cuya puerta “armaron” una partida de tute primero y de dominó más tarde cuatro amigos, vecinos de aquellos contornos.
Jugaron vino, que es el refresco más generalizado de la “buena sociedad”; pero el vino que jugaron era sin duda del llamado “peleón” porque la partida acabó como el célebre Rosario de la Aurora.
Hé aquí el desenlace de la tragedia:
Después de la partida, de sobremesa y cuando ya apenas quedaban algunas copas de mosto, se les ocurrió a dos de la partida jugarse media peseta a cara o cruz, cantidad que depositaron en el acto en manos del padre de uno de los interesados en la apuesta.
La suerte en forma de moneda se decidió a favor de Vicente Sancho Maroto, joven de 26 años, que reclamó inmediatamente el dinero que había ganado; pero el depositario Juan Manuel Valdellán y su hijo decidieron que el dinero se emplease en vino, y por esto del vino sobrevino la pendencia.
Palabras gruesas, insultos, alardes de riñones y de guapeza, después la lucha… y luego una puñalada de siete centímetros de profundidad que el Maroto infirió en el costado derecho a Valdellán.
Éste, que es sillero de oficio, y tiene cuarenta y siete años de edad, fue curado en la Casa de Socorro del distrito de La Latina, pasando después en grave estado al Hospital Provincial.
El agresor quedó a disposición del juez de guardia.

Estaréis conmigo en que, como mínimo, se trata de una joyita de la historia del periodismo, llena de viveza y que nos muestra un mundo real. No como ahora que te ponen: “J.P. agredió presuntamente a T.M., de nacionalidad colombiana, por razones que se desconocen… Posiblemente se trata de un ajuste de cuentas”.
¡Me quedo con el periodismo de 1900!

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~ por kalicom en 12 agosto 2009.

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