Mi verano con Lisbeth Salander

MILENIUM-BLOG

Este verano me lo he pasado con la trilogía “Milenium”, como casi todo el mundo. Y lo he disfrutado, como casi todo el mundo.
Lo empecé como una necesaria obligación cultural porque sabía que los que no leyesen estas tres novelas con nombre de discoteca, los no iniciados, tendrían que padecer en septiembre el insufrible calvario de no pillar los chistes sobre las rarezas de la Salander, la promiscuidad de Michael, la maldad de Zalachenko o la inmoralidad de Teleborian. No habría podido soportarlo.

Desde luego la muerte prematura de Stieg Larsson, ha sido una bendición para los editores, que han sabido catapultar su obra a la estratosfera literaria, consiguiendo que algunos la consideren ya una lectura de culto.
Sin ser de una gran calidad literaria, “Milenium” se lee muy bien, a pesar de su miríada de nombres en sueco, y tiene la rara facultad de clavarte al sillón, página tras página, hasta hacerte perder la noción de las prioridades vitales. Al final siempre tienes que pactar contigo mismo:”Venga termino este capítulo y me hago la cena”.

“Milenium” es como aquellas enciclopedias escolares en las que entraba todo, desde Adán y Eva a la España de Franco, pasando por César Augusto o la batalla de Trafalgar. “Milenium” es un planisferio del mundo, el demonio y la carne con todos sus matices: la bondad, la maldad, el sadismo, el erotismo, la avaricia, el amor, el odio, la envidia, la ternura, la insensibilidad, el desprecio, la violencia, el miedo, el engaño… Para todo hizo sitio Larsson en sus más de dos mil páginas.
¿Por qué entra tan fácil? Posiblemente porque las conductas de los personajes de “Milenium” se rigen por arquetipos fácilmente asimilables -al más puro estilo de Jung- en esas tres coordenadas esenciales que son el conocimiento, el poder y el amor.

Sus protagonista humanos son Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist. Salander es una mujer que, a fuerza de sufrir, de padecer injusticias, de ser despreciada y agredida, sólo tiene espacio para el odio y la venganza. Ella representa la mano de la justicia popular que puede destruir a los poderosos cuando hacen las cosas rematadamente mal. Blomkvist es un periodista independiente, implacablemente honesto, que trabaja en el ámbito de la ética social desenmascarando complejos entramados financieros. Es un personaje afectivamente anodino, pero sirve para poner un poco de equilibrio y cordura en los múltiples escenarios de la trama.

Luego, considero que hay otros dos protagonistas no humanos: el primero es la revista “Milenium, bisagra de todas las historias, referente de la honestidad, del trabajo bien hecho, de la cordura, del equilibrio, de la estabilidad dentro de un mundo de locos plagado de intrigas. El segundo es la informática, ya que es la red la que permite conocer lo oculto, desentrañar los misterios, desenmascarar a los malos y coordinar a los buenos.

Esta es una historia de sádicos sin corazón, de ricos corruptos, de políticos que no se enteran, de poderes ocultos que funcionan al margen de la ley, de gente honrada que trata de sobrevivir, del poder de la información, del desprecio generalizado hacia las mujeres, de la pasividad de las instituciones, de la escasa fiabilidad de la justicia.
La obra de Larsson recuerda a esas pinturas de Goya que, si la miras desde lejos, en conjunto, percibes sus miles de matices; pero si te acercas, descubres brochazos gruesos, sólidos, oportunos, esenciales y, sin duda, sabiamente utilizados.
¡Vamos, que me ha gustado!

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~ por kalicom en 9 septiembre 2009.

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