Bolivia: ¿El Dorado del siglo XXI?

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Bolivia tiene grandes reservas de litio, un mineral que resulta imprescindible para el desarrollo de la industria de los automóviles eléctricos, que verá su florecimiento en los próximos años. Evo Morales se debate ahora entre el nacionalismo indigenista y el miedo a perder el tren de la historia por exceso de proteccionismo. Dentro de poco el país andino podría abandonar el tercer mundo para convertirse en El Dorado del siglo XXI.

El Estado Plurinacional de Bolivia, que preside el socialista Evo Morales Ayma, es una especie de isla sin mar situada en el centro oeste de América del Sur y sus límites se dibujan con las fronteras de Brasil, Paraguay, Argentina, Chile y Perú.
Tiene una población multicultural formada por varias decenas de etnias originarias, un buen número de mestizos, criollos y afrobolivianos, así como descendientes de emigrantes de los orígenes más variados.
Bolivia es además, gracias a su variedad geográfica, un “país megadiverso”, lo que quiere decir que en su territorio hay al menos un 70% del total de las especies animales y vegetales conocidas en el planeta. Igual de amplio es su espectro climatológico, que va desde el tropical de los llanos al polar en los Andes.
La minería, el petróleo y el gas natural, además de la agricultura y la ganadería son las bases tradicionales de su economía, pero ahora todo va a cambiar para los cerca de diez millones de bolivianos. El país está llamado a convertirse en un gran emporio económico e industrial gracias a Uyuni, una inmensa explanada de 11.000 kilómetros cuadrados que hace 40.000 años fue un lago de agua salada.
salar_de_uyuni_p¿Qué es lo que hay en ese paraje inhóspito que tiene tanto valor? Un mineral llamado litio, que ya se utiliza habitualmente en teléfonos móviles, cámaras fotográficas, relojes y otros aparatos electrónicos, y que es fundamental para una industria automovilística de vehículos híbridos y eléctricos que está a punto de eclosionar con estrépito y a gran escala en todo el mundo.

La demanda de litio se va a disparar en los próximos años y para satisfacerla están las reservas de cinco millones de toneladas de este mineral contenidas en el salar prehistórico boliviano, acompañadas de importantes cantidades de boro, magnesio y potasio.

De la noche a la mañana, un desierto sin vida se convertirá en el solar más caro del planeta porque gracias a él se va a solucionar el problema del transporte durante las próximas décadas.

El litio es un mineral muy ligero; de hecho pesa menos que el níquel, utilizado también para fabricar baterías, y con él será posible almacenar más energía y recorrer distancias más largas.

La explotación del yacimiento ya ha generado un preacuerdo entre Bolivia y Brasil, según el cual la minera Vale aporta un capital de 1.500 millones de dólares para la extracción de este mineral estratégico. La operación está sólo a la espera de que Vale acepte la condición de montar una planta industrializadora en suelo boliviano.

Evo Morales, que ahora es recibido con honores por los dirigentes de los países más poderosos, ve en Uyuni “la batería que moverá el mundo” y  una fuente de prosperidad para su pueblo.
La compañías japonesas Mitsubishi y Sumitomo y el grupo francés Belloré ya han manifestado su interés en una colaboración industrial y técnica.

De momento todo sigue en fase de conversaciones y el gobierno de Morales está construyendo una planta de procesado de litio en Potosí, que este próximo mes de noviembre producirá las primeras 40 toneladas de carbonato de litio.
Bolivia no está dispuesta a que las empresas extranjeras se lleven su mineral y fabriquen fuera, así que apuesta por establecer toda una cadena industrial que incluya la producción del litio metálico, cloruro y carbonato de litio y que se corone con la fabricación de baterías. A largo plazo, la idea es crear toda una industria automovilística que produzca vehículos equipados con baterías de litio.
Además de esta aplicación, el litio es utilizado en las industrias de lubricantes, grasas, vidrios, cerámicas, compuestos orgánicos para cauchos sintéticos; en productos farmacéuticos y como agente para atrapar el dióxido de carbono en los submarinos. Además, junto al deuterio de tritio, permite producir fusión nuclear, es decir, energía atómica sin residuos radioactivos.

La extracción del litio no plantea problemas medioambientales: la capa de sal superficial no hay que tocarla, ya que se extrae por bombeo de la salmuera que está debajo de ella; se separan los minerales útiles y se vuelve a reinyectar la salmuera empobrecida en el mismo sitio. En los planes del gobierno boliviano está el producir del orden de 2.000 toneladas anuales de carbonato de litio.

Comienza pues la era del litio, pero no hay que olvidar que, como el petróleo, se trata de un recurso finito cuya demanda se va a multiplicar por cinco en los próximos años, así que todo el mundo está buscando reservas en los cinco continentes. Lo cierto es que el 50% de éstas se encuentran en suelo boliviano, en los Andes, a más de 3.600 metros de altitud, en una inmensa planicie que hasta ahora sólo tenía interés para los turistas.
Bolivia no está dispuesta a dejarse arrebatar su preciado tesoro y lo proclama con claridad a los países industrializados y sus grandes empresas. El mensaje de su ministro de minería, Luis Alberto Echazu, es inequívoco: “No repetiremos la experiencia histórica del siglo XV, la exportación de materias primas para la industrialización que nos dejó pobres”. Y su advertencia se basa en la experiencia, porque de Bolivia se han sacado grandes cantidades de oro, plata, estaño, petróleo y gas, y sin embargo el país sigue estando entre los más pobres de la región.
EVO-BLOGEl litio está generando en Bolivia un sentimiento nacionalista que tratará de mantener a raya a los extranjeros y que administrará el ritmo de la explotación aunque crezca la demanda… y eso podría conducir a tensiones en el futuro.
También hay yacimientos de litio en Chile, Argentina, China y Estados Unidos, y un prometedor depósito en el Tibet, pero el premio gordo se lo ha llevado Bolivia. No obstante, muchos analistas creen que para poner en marcha esta industria los bolivianos tendrán que hacer una inversiones enormes que requerirán el apoyo de capital extranjero. Además, si ponen muchas trabas, la industria terminará por encontrar soluciones alternativas, y eso también lo sabe Morales.
Esperemos que el litio no termine siendo para este país lo que el coltrán ha sido para el Congo, que ha terminado en manos de mafiosos, empobrecido y con dos millones de muertos.

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~ por kalicom en 14 octubre 2009.

Una respuesta to “Bolivia: ¿El Dorado del siglo XXI?”

  1. […] Juan Carlos el 14 de Octubre de 2009 Otras | Deja tu comentario Hoy encontré un articulo muy interesante sobre el litio en Bolivia, mineral que se encuentra en el salar de Uyuni que es el […]

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