Anécdotas y curiosidades doblemente reales

Luis XIV

Luis XIV

Las aventuras, desventuras, manías, obsesiones, decisiones e indecisiones de los monarcas siempre han sido carne de anecdotario. Si lo miramos bien es lógico porque las vidas de los plebeyos, del pueblo llano, nunca tuvieron valor, ni interés, ni relevancia como para figurar en los libros de historia, salvo cuando actuaron de forma tumultuaria como en la Revolución Francesa o en el levantamiento del Dos de Mayo.
Los reyes, sus glorias y sus miserias han marcado con frecuencia la historia de las naciones. Por cierto, con un balance que no dice mucho en su favor salvo contadas excepciones. Hoy os traigo aquí algunas anécdotas doblemente reales porque, además de ser ciertas, todas ellas están protagonizadas por monarcas bien conocidos.

Empezaremos, por orden de antigüedad, con una del rey godo Chindasvinto, que subió al trono a la provecta edad de 79 años. Los nobles opositores cruzaban sonrisitas pensando en colocar a algún amigo en aquel trono que, en buena lógica, no tardaría en quedar vacante de nuevo.
Pero su sorpresa fue mayúscula: el anciano Chisdasvinto resultó un gobernante de armas tomar, longevo y lleno de energía y vitalidad. Sometió a los nobles y al clero, sofocó con mano de hierro todos los intentos de rebelión y vivió hasta los 91 años, una edad impresionante para la época.

El gran Carlomagno, rey de los francos, que vivió a caballo –nunca mejor dicho- entre los siglos octavo y noveno, también era un hombre peculiar. Tuvo tres hijos llamados Gobante, Luis y Lotario, a los que reunió un día cuando ya se sentía algo viejo. Ante ellos partió una manzana en tres grandes trozos y les ordenó que abrieran la boca para meterles un trozo a cada uno. Luis y Lotario obedecieron, pero Gobante se negó, alegó que era una ridiculez y se marchó. Tras aquello, Luis fue coronado rey de Francia, Lotario se convirtió en duque de Lorena y Gobante se quedó absolutamente sin nada, por chulito.

Otro monarca que no tenía desperdicio era Luis XIV de Borbón, alias “Le Roy Soleil”, alias “Louis le Grand”. Cuando nació, en 1638, sus padres consideraron que era un don divino, pero lo cierto es que el niñito se las traía.
A la edad de tres años protagonizó una escena en la que quedó patente que ya apuntaba maneras. Su padre, Luis XIII, postrado ya en su lecho de muerte, pidió al chiquillo que se acercara y, para quitar dramatismo al momento, bromeó: “A ver, pequeño, vamos a ver si sabes cómo te llamas”. El niño contestó sin inmutarse: “Luis XIV, señor”. No nos consta la reacción del padre, pero debió quedarse de una pieza.

La historia recuerda con regocijo diversas frases pronunciadas por el Rey Sol, como cuando durante un acto en un pueblo de la Provenza, el alcalde arrancó con su discurso: “En la más remota antigüedad, Alejandro Magno…” Luis interrumpió de forma desabrida: “Alcalde, Alejandro Magno había comido y yo no”. Se dio media vuelta y lo dejó con la palabra en la boca.
En otra ocasión, tras la derrota de sus tropas en Ramillies frente a las huestes del duque de Malborough, su modestia quedó en entredicho cuando soltó: “Parece que Dios no recuerda lo mucho que he hecho por Él”.

Claro que en ocasiones su soberbia recibía algún que otro palo, como cuando le enseñó al poeta y ensayista Nicolás Boileau unos versos lamentables que acababa de redactar. Boileau, sintiéndose incapaz de mentirle, le soltó esta ingeniosa frase: “Nada hay imposible para vuestra majestad. Habéis querido hacer unos malos versos y… ¡Qué fácilmente lo habéis conseguido!”.

Carlos I de Augsburgo, rey de España, quinto emperador del Sacro Imperio Germánico y “dueño de medio mundo”, hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso, protagonizó su primera anécdota nada más llegar a este mundo: nació en un retrete del palacio de Gante durante una fiesta a la que su madre Juana asistió para tener vigilado a su demasiado galante esposo.

Carlos II

Carlos II

Es muy famosa la anécdota de otro Augsburgo, Carlos II, El Hechizado, llamado así por una extrema fealdad que era achacada a manipulaciones brujeriles. Pues bien, Carlos, obsesionado con dar un heredero al trono de España, siguió las sugerencias de un astrólogo que le convenció de que curaría su esterilidad desenterrando los cadáveres de sus parientes y abrazándolos, cosa que hizo el monarca, protagonizando una escena que debió resultar dantesca. Como es obvio, con él se extinguió la rama española de la Casa de Austria.

Los Borbones también han sido de armas tomar: Felipe V, por ejemplo, además de no ser muy listo, presentaba evidentes desarreglos mentales, no cortándose ni el pelo ni las uñas de los pies, mandando encender cientos de luces por la noche y cerrar todas las cortinas de día para estar en completa oscuridad.
Su hijo Luis I protagonizó el matrimonio más joven y más breve de la historia de su dinastía ya que se casó a los 16 años con Luisa Isabel de Orleáns, que tenía 13. El rey enfermó de viruela y no llegó a cumplir su primer año en el trono. Le sucedió su hermano Fernando VI, también con problemas mentales, amante de la soledad, la suciedad y la violencia con la servidumbre.

Tras él vino Carlos III, conocido por su ociosidad, y luego Carlos IV al que tantas veces le puso los cuernos su esposa y prima Maria Luisa de Borbón. Siguió Fernando VII, amante de las aventuras femeninas, que se casó cuatro veces y del que se sospecha que hizo matar a alguna de sus esposas. Con la última, María Cristina de Borbón, que era también su sobrina, tuvo a la que sería Isabel II, que subió al trono con 13 años y se casó a los 16 con su primo Francisco de Asís de Borbón, duque de Cádiz. Como éste resultó de natural afeminado, la desconsolada reina compartió su lecho con diversos amantes, con los que tuvo doce hijos. Uno de ellos fue Alfonso XII, que protagonizó el primer matrimonio por amor de la realeza española al desposarse con su prima María de la Mercedes de Orleáns y Borbón cuando sólo tenían 15 y 12 años respectivamente y con la desaprobación de su madre, que no asistió a enlace.
Mercedes falleció de tifus sólo seis meses después. Por razones de estado, el rey contrajo segundas nupcias con la princesa austriaca María Cristina de Augsburgo Lorena, con la que tuvo un hijo póstumo que se convertiría en el rey Alfonso XIII.

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~ por kalicom en 25 octubre 2009.

5 comentarios to “Anécdotas y curiosidades doblemente reales”

  1. Hay un par de errores en el texto:

    1. Fernando VI no sucedió a Luis I, sino que fue el propio Felipe V quién volvió a ostentar el trono. Fue tras la muerte de Felipe V que reinó Fernando VI.

    2. Alfonso XII y María de las Mercedes tenían 20 y 17 años respectivamente; la boda fue el 23/1/1878 habiendo nacido Alfonso el 28/11/1857 y María el 24/6/1860.

  2. Gracias Javitxu, tomo nota.
    No voy a decir que lo he hecho para ver si estabas atento; símplemente he metido la patuki y mis fuentes estaban de aquella manera.

    Saludos.

  3. Éste artículo me ha parecido leerlo en un periódico canario, “El Día”, de marcado carácter independentista. Por tanto, no me sorprende para nada que describa a cada uno de los reyes de España de “pirados”. En ningún momento describen nada bueno, por ejemplo, no veo que nombren a Carlos III como un monarca ilustrado que colocó a Madrid en la posición que le correspondía como capital del reino; de hecho el monarca que más destaca por su ociosidad es Carlos IV, incapaz de regir los destinos del reino, los cuales dejaba a sus validos (Manuel Godoy), mientras él se iba de caza.

    Por otra parte, no sé si verdaderamente Felipe V era tal como lo describe el texto, es decir, en ningún momento se nombra que introdujo una serie de reformas administrativas que rompían con las que los Habsburgo habían implantado en España. Tampoco nombra las reformas en Marina que el susodicho ordena, así como tampoco que en su reinado la bandera de España pasara a ser la rojigualda.

  4. Mas de 200 años de endogamia hizo que Carlos II , naciera tan deforme que dejo España sin heredero y sin gibraltar .

  5. A Francisco de Asís de Borbón, el pueblo de Madrid le cantaba:
    Paquito natillas, es de pasta flora, y mea en cuclillas, como las señoras.
    jomasorago@hotmail.com

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