¿Cuál es la mejor manera de componer una imagen fotográfica? (I)

TERCIO INFERIORCuando miras un paisaje o una escena, tu vista no tiene límites. Pero cuando acercas el ojo al visor de la cámara, el mundo se queda atrapado entre cuatro paredes. Entonces tienes que tomar tu primera decisión: ¿Qué es lo que voy a meter en este rectángulo?

El zoom es una buena ayuda para concretar si quieres una panorámica más amplia o más cerrada, pero eso no es suficiente. Debes decidir cuál es la figura central de la que será tu foto y dónde deberá ir colocada. Además te surgirán dudas como ¿Debo girar la cámara para que la foto salga vertical?, ¿Dejaré que se vean en la esquina de arriba esas ramas del árbol bajo cuya sombra me he puesto y lograr así mayor sensación de profundidad?, ¿Debo mover la cámara un poco a la derecha o a la izquierda para evitar aquella grúa de obra o aquella farola…?
El resultado de todas estas decisiones constituye lo que en fotografía se llama “composición” y es algo que se va perfeccionando con la experiencia, haciendo fotos y más fotos.

No obstante, muchos millones de fotografías, realizadas por muchos miles de fotógrafos experimentados, nos han enseñado una sencilla norma de trabajo que da excelentes resultados: el sistema de los tercios.
Debemos imaginarnos dos líneas perpendiculares y dos horizontales que dividan el campo de visión en tercios. El resultado es que tenemos cuatro líneas, dos verticales y dos horizontales, que nos dividen la imagen en nueve porciones y que se cruzan en cuatro puntos.

TERCIO SUPERIOR

Pues bien, resulta que si colocas el objeto principal de tu foto en alguno de los puntos en los que se cruzan las líneas, éste destacará mucho más, y la imagen resultante estará más equilibrada y poseerá una mayor coherencia visual.

De todas maneras te aconsejo que no me creas del todo, que lo pruebes personalmente. Coge la cámara, sal a la calle y busca un motivo. Primero intenta que coincida con alguno de los puntos en los que se cruzan las líneas (las cámaras digitales suelen traer la opción de que las líneas de tercios aparezcan en pantalla mientras se hace la foto); luego haz otra foto colocando el objeto en una zona que no sea de cruce.
Si tratas de fotografiar un paisaje la técnica de los tercios aconseja que la línea que actúe como horizonte no quede justo a la mitad del encuadre, sino coincidiendo con la línea horizontal de arriba o con la de abajo.
Si te decides por la de arriba, estarás destacando lo que hay bajo la línea del horizonte. Si utilizas la de abajo, destacarás el cielo. Tú decides, en función de lo que quieras expresar con la foto.

REFLEJO

Hay una excepción a esta regla, que son las tomas en las que se fotografía un paisaje reflejado en el agua. Entonces es perfectamente lícito situar la línea de separación entre la imagen y su reflejo en el centro geométrico del encuadre.
Todo esto que te estoy contando es un clásico de la técnica de composición, pero para gustos se han hecho los colores, así que practica, ensaya, improvisa, cambia, transgrede… ¡Que la cámara es tuya!

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~ por kalicom en 28 octubre 2009.

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