¡Hablad con ellos porque, probablemente, sí os estén escuchando!

Hace unos años mi padre murió de un accidente cerebro vascular tras un mes en estado de coma. Durante aquellas cuatro semanas en el hospital yo estaba convencido de que sus oídos no me escuchaban, de la misma manera que su ojos no me miraban y no podía hablarme.

En algunos momentos, “por si acaso”, le hablaba, incluso llegué a leerle algún pasaje de su querido Quijote, aunque lo hacía más por darme unas palmaditas en la conciencia que por pensar que entre nosotros hubiera una mínima posibilidad de comunicación.

Pero el viernes pasado me topé en El País con una información que me ha dejado muy desasosegado. Trata de un estudio realizado simultáneamente en las universidades de Cambridge y de Lieja con un grupo de personas en estado vegetativo y aparentemente desconectadas de la realidad.

Según los resultados del ensayo, para el que se han empleado los equipos de resonancia magnética más modernos, el cerebro es capaz, incluso en algunos de estos pacientes, de activar las mismas zonas que se activan en un individuo sano y consciente cuando se le hacen preguntas que admiten contestaciones de “sí” o “no”.

Las respuestas se han obtenido registrando los cambios de actividad eléctrica de esas partes del cerebro, que son diferentes y muy concretas cuando se trata de una negación o de una afirmación. Lo cierto es que a los pacientes les preguntaron de viva voz y sus cerebros contestaron de forma coherente y correcta.

Lo que nos plantea este experimento es que entre la total desconexión y la vigilia absoluta hay un montón de posibilidades que habrá que estudiar con mayor ahínco y profundidad porque, de confirmarse los resultados obtenidos en Inglaterra y el Bélgica, se abre ante nosotros todo un abanico de posibilidades de comunicación con estos enfermos, que nos ayudarán a mejorar las condiciones de tratamiento y de trato, y que nos permitirán establecer un código elemental con el que podrán transmitirnos sus inquietudes o sus deseos, incluida la autorización de la eutanasia.

Yo, por desgracia, ya no puedo hacer nada, mi oportunidad pasó, pero os pido a todos los que ahora estéis en ese trance o lo hagáis en el futuro, que actuéis mejor que como lo hice yo: hablad con ellos, evitad a su alrededor conversaciones o discusiones familiares que les puedan herir o inquietar. No los tratéis como niños pequeños o como si no estuvieran.

Y cuando tengáis un momento tranquilo, de intimidad, coged su mano y decidles cuánto los queréis.

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~ por kalicom en 8 febrero 2010.

Una respuesta to “¡Hablad con ellos porque, probablemente, sí os estén escuchando!”

  1. Esta terapia la practiqué con mi padre quie falleció en mayo de 2007 a los casi 92 años, y cuando ya habia sufrido unos 3 infartos cerebrales a lo largo de los 3 años anteriores, pues mi instinto me decia que él me escuchaba. Su recuperación neurologica fue asombrosa un par de meses antes defallecer de tal manera que queria seguir viviendo a pesar de que viendo que su fin era inminente, me agarrón mi mano derecha y me dijo : GRACIAS POR TU BONDAD.

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