El invierno es muy fotogénico

Estamos pasando un invierno bastante duro, con lluvia, nieve, hielo y viento, que son unos materiales magníficos para la paleta de un buen fotógrafo.

Lo triste es que la inmensa mayoría de la gente, cuando empieza el invierno, el frío, la lluvia y los días cortos, meten la cámara en el cajón. Todo lo más la sacan si cae una nevada que reactive sus neuronas artísticas.

Se trata de un tremendo error que nunca cometerá un auténtico fotógrafo, porque en la dureza del invierno hay infinidad de posibilidades: nieblas, hielo, nieve, escarcha, hojas caídas, troncos con musgo, cielos con amenazantes nubes negras, lluvia, personas, animales y cosas mojadas, estanques helados, carámbanos sugerentes y translúcidos, escenas ciudadanas de viento y paraguas, calles encharcadas que reflejan luces y formas. Las posibilidades son tantas como la imaginación quiera.

Además, las fotos invernales tienen un atmósfera especial y los objetos, lavados por el agua de la lluvia, presentan unas texturas difíciles de conseguir con buen tiempo.

Lo único que debes tener en cuenta es que para hacer fotos en estas condiciones tienes que ir bien preparado, con ropa cómoda que aísle del frío y proteja del agua, con unos zapatos de gore-tex que mantengan calientes y secos los pies. La ropa interior de algodón y los pantalones de pana son ideales.

Para el frío de las manos, que puede crearte dificultades en el momento de hacer la foto, es interesante que lleves unos guantes de esos que tienen las puntas de los dedos cortadas y que llevan una capuchita abatible que los convierte en manopla. Los puedes encontrar en tiendas de caza y pesca y en muchos grandes almacenes, pero procura que no sean muy gruesos.

Recuerda que el frío extremo puede afectar a las cámaras electrónicas así que, hasta el momento en el que la vayas a usar, mantenla protegida debajo de la prenda exterior que lleves puesta. Pensando en ese detalle, a la hora de comprar la prenda procura que sea lo suficientemente ancha como para que tú y tu cámara quepáis dentro.

Como entiendo que no tienes un superaparatazo profesional a prueba de elementos, te recuerdo que la protección de la cámara es fundamental: debes evitar que se moje, que esté mucho tiempo en la niebla, que le caiga nieve encima. Nunca la dejes sobre la nieve ni sobre superficies húmedas. Sería conveniente que tuvieras o te fabricaras una bolsa ligera, térmica e impermeable para llevarla. Un truco para alejar el frontal del objetivo de la lluvia, la niebla y la humedad, es emplear un parasol.

Los cambios de temperatura también tienen incidencia en el uso de la cámara. Cuando vienes del frío de la calle y entras en un sitio cerrado, como puede ser una casa o el propio coche, es fácil que se forme condensación tanto en la lente como en el visor. Entonces tendrás que esperar un poco a que se equilibren las temperaturas.

Recuerda también que con el frío las pilas duran menos, así que lleva siempre un juego de repuesto y procura no abusar de la pantalla. Yo soy partidario de usar pilas de litio mejor que alcalinas.

Cuando hagas fotos de paisajes con nieve recuerda que si trabajas en automático la cámara hará una medición que dejará oscuras las cosas que no tengan nieve. Si tienes un fotómetro de mano puedes medir puntualmente la luz de la zona que más te interese y establecer la exposición adecuada. Si no tienes fotómetro, emplea el medidor de exposición “spot” o puntual de tu cámara. Imagina, por ejemplo, que tu referencia es el tronco de un árbol que no tiene nieve; haces la medición puntual sobre él, dejas apretado el pulsador, reencuadras y terminas de pulsar. Si no tienes ninguna de estas posibilidades también puedes hacer una compensación manual de la luz. Haces varias tomas y luego coges la que más te convenga. Por otro lado no olvides que hay cámaras que ya traen un programa especial para hacer fotos en la nieve o con motivos de luces muy altas.

Lógicamente, todos estos recursos para fotografiar objetos rodeados por la nieve se pueden aplicar para lo contrario, es decir, para que sea la nieve la que te quede niquelada.

Si lo que quieres es pillar los copos cayendo, con objetivos normales hay que disparar a una velocidad alta (nunca menos de 1/250 de segundo) y si empleas un teleobjetivo aumenta la velocidad (mínimo 1/300). Aunque puede que lo que quieres sea captar la nieve como líneas verticales, en cuyo caso lo que debes hacer es lo contrario, disparar con una velocidad baja. Incluso, para que el paisaje salga bien nítido, convendrá que coloques la cámara en un trípode.

Por cierto, no olvides nunca llevarte el objetivo macro en la mochila cuando salgas en invierno porque tendrás muchas oportunidades interesantes.

El mejor momento para fotografiar la nieve es a primera hora de la mañana, cuando el sol todavía esta flojo y proyecta sombras suaves y se pueden apreciar los detalles.

En invierno también tienes otro modelo muy fotogénico: el hielo. Lo puedes encontrar en forma de escarcha, en los ríos, las fuentes, los lagos, los charcos, los manantiales…  Para fotografiar el hielo prueba todos tus objetivos, desde teles a macros, y no olvides el trípode ni un filtro polarizador para eliminar los reflejos que produce.

Recuerda que la escarcha sólo podrás captarla a primera hora de la mañana porque luego el sol acabará con ella. Para hacer fotos de escarcha, además, es mejor trabajar con luces suaves, antes de que el sol rompa esa atmósfera especial que hay tras el amanecer. No te olvides de sacar el macro para fotografiar las hojas de los árboles con el rocío congelado.

En las fuentes y manantiales se suelen desarrollar formas heladas muy bonitas. Aquí tienes una doble posibilidad: hacer una foto de conjunto del hielo y el agua líquida que corre, o centrarte en los caprichosos detalles de los carámbanos. Intenta captar una gota de agua en la punta de un carámbano; ya verás que foto más chula.

En ocasiones los estanques helados tienen hojas caídas que han quedado atrapadas dentro del hielo y que ofrecen una magnífica oportunidad. En estos casos de superficies heladas planas se hace casi imprescindible el polarizador.

Como norma general, tanto para la nieve como para el hielo y la escarcha, convendrá sobreexponer un par de puntos. De todas maneras, con las cámaras digitales tenemos la ventaja de poder hacer tomas, visionarlas y corregir en las siguientes. No tienes justificación para hacer malas fotos de invierno, al igual que no la tienes para guardar tu cámara cuando llega el frío.

Anuncios

~ por kalicom en 24 febrero 2010.

2 comentarios to “El invierno es muy fotogénico”

  1. Hola Charly, aunque sea un remedio casero, en dos ecasiones muy adversas de lluvia y agua, hemos envuelto la cámara con film transparente, no muy apretado, para que podamos manejar el enfoque, y con varias vueltas, dejando solamante el objetivo sin cubrir.
    En ambas ocasiones el trabajo lo realizamos en maniobras de bomberos, y con lluvia, y además de que las fotos son espectaculares, las cámaras no se mojaron.
    Por si alguien quiere probar.
    Un saludo

  2. Siempre que puedas accionar la cámara, me parece una solución estupenda.
    Seguro que le viene muy bien a otros amigos.
    ¡La imaginación al poder!

    Un abrazo.

    Carlos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: