¿Cirujanos en la Edad de Piedra?

Los restos de huesos que se han ido encontrando en los yacimientos arqueológicos no dejan lugar a duda: la cirugía es una ciencia tan antigua como el hombre, y los chamanes de la Edad de Piedra ya la practicaban con una maestría asombrosa.

Resulta sorprendente, por ejemplo, la cantidad de cráneos que nos han llegado con rastros inequívocos de trepanaciones, hechas probablemente por los cirujanos-hechiceros para liberar el cerebro de la presión de traumatismos sufridos en la caza o en la lucha.

Es cierto que en la mitad de los casos el paciente no sobrevivía a la intervención, probablemente por las infecciones, pero es que faltaban siglos para que surgieran las primeras nociones de higiene. No obstante, hay muchos restos en los que la evolución posterior del hueso nos habla de una recuperación, de la supervivencia, del éxito.

Los expertos sostienen que estas trepanaciones podían hacerse con dos finalidades distintas: las que se practicaban después de la muerte eran de carácter religioso ya que buscaban liberar el espíritu del fallecido o tomar una fragmento de él para hacer amuletos o para usarlo como componente de preparados mágicos, curativos o protectores. Luego estaban las trepanaciones que buscaban la curación, con las que probablemente se pretendía que el demonio maligno de la enfermedad saliera de la cabeza del enfermo.

Como es probable que en casos de cefaleas, de histerismo, de epilepsia y otros, la cosa funcionase, los chamanes desarrollaron una técnica y una destreza admirables con el instrumental de sílex, con el que realizaban incisiones que poco distaban de las que harían los médicos de los milenios posteriores.

Así nació la cirugía, al aire libre, en la puerta de la caverna protectora, o dentro de ella, a la luz mortecina de lámparas de grasa o junto a la hoguera del clan.

Los huesos nos cuentan historias de ajustes de miembros fracturados, de amputaciones por mordeduras de serpientes, por gangrena de heridas. Pero también como castigo a delitos comunes, como era el caso del desmoche de la nariz o la amputación de falanges de las manos.

Hay restos de intervenciones para extraer puntas de flecha y, lo que es más sorprendente, hay casos en los que los proyectiles no se tocaban porque estaban alojados en puntos vitales. Eso nos indica un cierto nivel de conocimiento anatómico por parte del cirujano, que se limitaba a quitar el asta de la flecha, dejando la punta de sílex, para que luego la naturaleza la fuera cubriendo con un callo óseo.

Recientemente, antropólogos que trabajan en el yacimiento de Butiers-Boulancourt, al sur de París, han encontrado los restos de una persona a la que le fue amputado el antebrazo con una maestría y precisión extraordinarias para la edad en la que fue hecho, hace 6.900 años. Se sabe además que aquella persona sobrevivió con su brazo cortado por debajo del codo y se reintegró a la vida de su tribu.

Anterior aún es el cadáver exhumado en el yacimiento checo de Vedrovice, que muestra una amputación efectuada hace unos 7.500 años.

Aún más sorprendente fue el hallazgo en los años sesenta, en las riberas del Dnieper, de cráneos trepanados que el médico e historiador sueco Folke Henschen dató en el Mesolítico, 12.000 años antes de Cristo.

Hoy sabemos que todas aquellas intervenciones se hacían con criterio y técnica, no de una forma arbitraria ni por manos inexpertas.

La palabra cirugía deriva de los términos griegos “cheiros ergon”, es decir, “trabajar con las manos”.  Y sigue siendo incluso en la medicina contemporánea la rama que se ocupa de manipular físicamente las estructuras del cuerpo con fines diagnósticos, preventivos o curativos.

Decía Ambroise Paré, un cirujano del siglo XVI, con una frase que podría haber hecho propia cualquier chamán del Neolítico, que la cirugía tienen cinco funciones: “Eliminar lo superfluo, restaurar lo que se ha dislocado, separar lo que se ha unido, reunir lo que se ha dividido y reparar los defectos de la naturaleza

Prácticamente hasta la revolución industrial, no se vencieron los tres grandes obstáculos de la cirugía: la hemorragia, el dolor y la infección, y durante siglos los cirujanos fueron ninguneados frente a los médicos ya que se los consideraba meros técnicos que hacían tanto de barberos como de dentistas o de arregladores de huesos.

Ha habido que esperar a la época actual para que medicina y cirugía se hayan equiparado plenamente.

Anuncios

~ por kalicom en 29 abril 2010.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: