Craig Venter, el creador de especies

Hace una semanas, la noticia de la creación de una célula artificial parece haber generado un evidente nerviosismo en El Vaticano, algo inusual en una organización que se considera en posesión de las verdades incuestionables. Craig Venter se convierte así en una especie de nuevo demiurgo, que pone sobre la mesa la posibilidad de la “creación”, algo reservado a Dios hasta ahora, pero que los avances de la tecnología genética sitúan en el campo de las posibilidades científicas.

De momento en los dominios papales hay perplejidad e inquietud, y se habla de un “salto a lo desconocido” potencialmente “devastador”. Las autoridades de la Iglesia se apresuran a puntualizar que el hombre sólo tiene la posibilidad de dar vida a través de la procreación, no mediante procesos de ingeniería genética que conduzcan a una “construcción artificial de la vida”. Los portavoces hacen notar su preocupación por el tufillo a eugenesia que perciben tras esta noticia,  que les parece una tremenda pesadilla. Resurgen así las siempre temidas colisiones entre la ética y el desarrollo de la ciencia.

En un rapto de paternalismo complaciente, los directivos de la Iglesia hablan de “atención y simpatía” hacia las capacidades de la inteligencia humana, y piden prudencia y paciencia, a la espera de que el revuelo se diluya como un azucarillo en el café.

La propia imagen personal de Craig Venter ya era polémica desde que desarrolló el genoma humano, y siempre ha sido un tipo controvertido. A Venter le gusta calificar esta última aportación como “poderosa tecnología” y alerta sobre la necesidad de crear rápidamente unos mecanismos de regulación que eviten abusos en el futuro. ¿Realmente lo cree o es puro marketing?

La comunidad científica bulle, porque la posibilidad de crear células artificiales es una idea que estimula la creatividad de los investigadores: bacterias para eliminar productos tóxicos, organismos que puedan ser empleados como combustibles, una nueva generación de biomedicinas o de vacunas, cultivos celulares que regulen las alteraciones medioambientales…

Lo que hay que evitar son las exageraciones. Venter no ha creado vida, ha logrado introducir ADN de un tipo de bacteria (sintetizado químicamente) en el cuerpo de otra bacteria distinta, y que esta se reproduzca. Para entendernos, ha conseguido que una célula sea controlada totalmente por un cromosoma sintético. El punto de partida es una célula que ya está viva, pero el proceso la transforma en otra célula distinta y sintética. La nueva célula ya se ha replicado miles de millones de veces y el ADN de las nuevas células es sintético. ¿No es eso crear una nueva especie?

De momento su equipo sólo ha tanteado un nuevo campo del desarrollo científico, pero no cabe duda de que estamos ante el inicio de algo grande que traerá dudas, polémica y controversia. De momento más que hablar de “crear” debemos hablar de “manipular”, pero sin duda hay algo de creativo en esta manipulación.

Obama ya ha pedido a la Comisión Presidencial para Asuntos de Bioética que analice las implicaciones de esta nueva tecnología para conocer tanto sus beneficios como sus riesgos potenciales. Mientras, algunos hablan de los peligros que podría reportar en el campo del bioterrorismo.

Los científicos reciben la noticia con la prudencia habitual, pero también con admiración y respeto. Arthur Caplan, de la Universidad de Pensilvania, uno de los bioéticos más respetados del mundo y profundo conocedor de este campo de investigación, ha declarado que el hallazgo “Echa por tierra una creencia fundamental acerca de la naturaleza de la vida” y lo ha comparado en este sentido con los de Galileo, Copérnico, Darwin o Einstein.

A mi lo que me preocupa ahora es qué puede pasar con esta nueva célula sintética cuando se vea tocada de forma natural por el proceso evolutivo.

De momento, Synthetic Genomics, que es como se llama la empresa de Venter, ya ha firmado un contrato con la petrolera Exxon para diseñarle un alga unicelular que produzca combustible. Éstos sí que no se plantean problemas éticos.

Venter no habrá creado vida, pero ha hecho una magnífica imitación.

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~ por kalicom en 22 julio 2010.

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