La Gloria Eterna a precio de saldo y otros hechos noticiosos de la JMJ

 

Esta visita del Papa ha dejado multitud de anécdotas y sucedidos, unos intolerables como la gratuita agresividad policial con los que no llevaban cruces; otros incómodos como los cortes de tráfico en Madrid, que me han resultado tanto más chocantes cuanto que no hace mucho la Comunidad Europea le pedía esos mismos cortes al Ayuntamiento de Madrid para reducir la agobiante polución, a lo que el señor Gallardón adujo que no era posible alterar así el pulso de la villa. Y digo yo que será más importante la salud general de los ciudadanos que adjudicarle a un encuentro religioso el mismísimo tuétano circulatorio de la capital. Aquí hay un follón de raseros que mejor que no entremos a fondo.

Que salieran volando hostias y tenderetes con la tormenta del sábado, dicho sea con todo respeto, tampoco deja de tener su puntito humorístico: “Y Dios mandó un tormentón de las de época para mitigar los calores juveniles”. La verdad es que imagino que estos días Dios está demasiado ocupado con el dolor de Somalia como para medir la intensidad de las tormentas en Madrid.

Bueno, y qué me dicen del toque “celestinero” del cardenal arzobispo de Madrid cuando espeta que de esta Jornada Mundial de la Juventud le gustaría que salieran 500.000 matrimonios, no uno ni dos, medio millón. Así (esto lo digo yo), casándose niñas buenas con niños buenos, saldrá una generación de niños buenísimos que querrán ser curas y monjitas… Pues sí señor, es una forma elegante de resolver el problema de las vocaciones y el de los pecados de la carne de una sola tacada.

Y el caso es que lo han debido hablar porque el portavoz de la Conferencia Espiscopal, Juan Antonio Martínez Camino, ha venido a decir lo mismo que Rouco, es decir que “Se crearán muchos matrimonios católicos”… ¡Qué tierno!

 

Y para terminar la más increíble, la más electrizante de las noticias de estas jornadas: la de que el señor Rouco diera permiso a un grupo de sacerdotes para perdonar la pena de excomunión a los practicantes de abortos que hayan ido a confesarlo arrepentidos a la villa del perdón que se montó en el Paseo de Coches del Retiro.

Parece ser que El Dios del Señor Rouco, que hasta ese momento estaba dispuesto a perdonar hasta a un asesino arrepentido, pero no a un abortista, decidió que el JMJ era una ocasión tan importante que podía lanzar pelillos a la mar y poner la Gloria Eterna a precio de saldo.

Me alegro por los que hayan podido confesarse, que el fuego eterno no se lo deseo a nadie, pero, ¿y los que no han podido porque estaban en Albacete y nadie los había invitado a venir al foro con todos los gastos pagados? ¿Y los que han muerto sin haber podido aprovechar esta bula tan especial?

No sé, a mí me parece que esto… o es serio o no es serio, y si le pueden dar unos días de vacaciones la cólera divina, empiezo a no entender nada de nada.  Ser agnóstico es lo que tiene.

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~ por kalicom en 22 agosto 2011.

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