¿Es bueno para todos los ciudadanos?

Cada vez que el Partido Popular golpea con su maza los muros de España, las plañideras del partido repiten cansinas su mantra: “Es bueno para todos los ciudadanos”. Y si alguno se atreve a levantar los ojos del suelo, Mariano señala el pizarrín en el que alguien con acento extranjero ha escrito una cantidad: “27.300 millones”. Y los ojos vuelven al parqué sin rechistar, porque eso, exactamente eso, es lo que nos han dicho en Europa que tenemos que ahorrar para que no nos consideren unos apestados.

Ese pizarrín, constituye el fin último de su acción de gobierno y nada, ni la realidad, ni la lógica, ni la razón, ni la decencia social van a impedir que lo alcancen. ¿Verdad que tengo razón?

Yo creo que al PP esta situación le queda grande. Con ellos se repite un problema recurrente de este país: carecemos de políticos de nivel. Sobran asesores compadres y faltan mentes pensantes de verdad, que tengan una visión clara de la realidad a medio y largo plazo.

¡Pues claro que hay una crisis! Sólo faltaría negarlo. Y son necesarias medidas de austeridad y honestidad. ¡Naturalmente! Pero quién se puede creer que reduciendo a cenizas el entramado socio económico la cosa se va a arreglar.

El PP le ha confeccionado a España un traje que sólo le queda bien a los banqueros y a los especuladores, porque al resto de los ciudadanos nos pinga por todos lados. Esto, señores del PP, no es bueno para todos los ciudadanos.

Parece que en el cocedero de proyectos tienen un misil ahorrador de largo alcance que convertiría nuestras autovías, todas, en carreteras de peaje , lo que les permitiría rascar algo más de 3.000 millones por ejercicio. Es una iniciativa estupenda  que afianzaría las ideas de dejar de comprar coches, de dejar de viajar, que ya ronda a muchos usuarios de la carretera con los precios actuales de la gasolina y el gasoil y con los impuestos nacionales, autonómicos y locales. Esto, señores del PP, no es bueno para todos los ciudadanos.

Todavía no he visto que los cargos del PP hayan renunciado a sus cochazos blindados. Claro que, eso sí, han eliminado buena parte de los helicópteros de rescate que salvaban la vida de la gente en esta país. Incluso se han cargado al único que había en Baleares, dónde sólo ha quedado el de la Guardia Civil. Y va a ser un problema: ¿Qué ocurrirá si coinciden en el tiempo una desgracia personal y una emergencia policial?, ¿deberá la Benemérita jugárselo a los chinos? Esto, señores del PP, no es bueno para todos los ciudadanos.

Hasta ahora lo que han logrado es cabrear al país, incluso a quienes los votaron, permitiendo a los “jefes” que nos puedan echar a la calle cuando quieran, sin demasiadas explicaciones. No podremos comprar casi nada porque no tendremos sueldo, y el señor de la tiendecita de la esquina terminará cerrando, porque seremos un barrio de indigentes. No podremos satisfacer nuestras deudas al banco, dejaremos de ir de vacaciones, de comprar el periódico, de reponer la tele rota. Remendaremos los zapatos, daremos la vuelta a los abrigos… ¿A que suena a postguerra?

Con un empleo siempre pendiente de un hilo -si es que se tiene- la gente no se atreverá a mover las cuatro perras que le quedan, y la economía se irá al carajo. ¿Tan difícil es de entender?

No me quiero olvidar de uno de los últimos esperpentos del Ejecutivo del PP que, desdiciendo de forma bochornosa sus propias palabras cuando estaban en la oposición,  ahora ha autorizado una amnistía fiscal. ¿Qué significa esa amnistía en la práctica? Que los defraudadores, los evasores de impuestos, que son unos delincuentes, podrán “legalizar” sus cuentas pagando al Estado un 10% de sus dineros ilegales. La ley del PP consigue que, aunque sigan siendo delincuentes, no se les castigue por el delito. En consecuencia, estos ladrones seguirán disfrutando de la mayor parte de su dinero, beneficiándose de un mecanismo que les permite blanquearlo sin ser acusados de nada. Y a los demás, a los cumplidores, a la mayoría, se nos queda una patética carita de idiotas.

¿De verdad que este tinglado es bueno para todos los ciudadanos?

Y a todo esto, los banqueros frotándose las manos, porque el PP los pone en casa un día sí y otro también. Ya me dirán si no qué ha sido lo de poder comprar los bancos españoles varias decenas de miles de millones en las subastas del Banco Central Europeo, a un interés del 1%, para luego conceder con él créditos a los ayuntamientos para que puedan pagar las deudas a sus proveedores, pero a un interés del 5%, es decir, llevándose un 4% “by the face”.

Los señores del Partido Popular tratan de apagar el fuego con gasolina y fomentan una España llena de defraudadores con chófer y mafias internacionales. Promueven los grandes complejos de juego levantados con exenciones fiscales, tragándose la promesa de unas expectativas laborales y económicas que jamás se cumplirán. Están encabezados en este empeño –por cierto- por la señora Aguirre, que quiere convertir Madrid en una Habana precastrista.

Y lo de Gallardón, bueno lo del señor ministro de Justicia es de traca: ha entrado en una especie de vórtice derechista y demenciado en el que caben frases como “La libertad de maternidad es la que hace a las mujeres auténticamente mujeres” y otra complementaria que reza: “Hay una violencia de género estructural que obliga a abortar”. ¿Pero qué sicotrópico le venía en la cartera ministerial a este señor?

Es muy preocupante que el Gobierno electo de la Nación esté renunciando a la moral en favor de su supervivencia. Es muy triste que sea el Gobierno del Capital. Pero me parece aún más impresentable que alardee de opiniones que nos avergüenzan ante el mundo. Me refiero al hecho de que  los  representantes del PP en el Parlamento Europeo se hayan opuesto a una resolución aprobada hace unos días por dicho organismo, que exige “equidad” en el acceso a las medidas de prevención que pretenden reducir el número de infectados por el virus VIH en Europa. Supongo que nuestros parlamentarios del PP, tan machotes ellos, tan intachables ellos, piensan algo así como “que se jodan los sidóticos maricones”. Pero, sin ánimo de resultar molesto, me permito recordarles que el 10% de la población mundial, es decir, el 10% de los miembros del PP (por extrapolación), también son, estadísticamente, de la cáscara amarga.

Y como este lamento podría alargarse demasiado, cerraré haciendo mención a un asunto que, como mínimo, me parece un escándalo de proporciones épicas, un despropósito histórico:  me refiero de las “Excursiones Taurinas” instituidas por la presidenta Aguirre para alumnos de 3º y 4º de la ESO con el ánimo de fomentar en Madrid la tradición taurina.

Esta señora se está gastando el dinero público que le quita a la Ciencia o a la Sanidad, en pervertir a 12.000 escolares a lo largo del presente curso, iniciándolos en prácticas de tortura animal llamada  Tauromaquia. Lo más incongruente es que la actividad taurina ya ha perdido prácticamente su legitimidad moral, al perder el apoyo e interés de nuestra sociedad en los últimos años. Se trata de un negocio de cuatro señoritos que va mal, y que sobrevive gracias los más de quinientos millones de euros que la Administración les regala cada año por alguna oscura razón. Todo esto, señores del PP, es malo, muy malo para los ciudadanos.

Si no lo ven es porque están ustedes poco preparados o no dan la talla; y si lo ven, es que son ustedes unos sinvergüenzas.

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~ por kalicom en 3 abril 2012.

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