Así come el mulo…

Antes de que el querido lector empiece a poner caritas de asco y a ponderar sobre el buen gusto del autor, le recuerdo que, salvo estreñimiento pertinaz, todos los días debería sentarse en el trono blanco y “obrar” lo ingerido con anterioridad. A la larga, no hacerlo sería mortal.

Los doctores Lewis y Heaton, considerando la importancia de la diversidad de formas y texturas con las que puede presentarse el material obrado, y de la relación que ello puede guardar con el estado de salud,  han creado una escala que sirve de orientación a los facultativos como elemento de diagnóstico.

¿Cuánto tiempo ha durado el tránsito intestinal? ¿Hay infecciones bacterianas, problemas metabólicos u hormonales?  ¿Hay carencias en la dieta o deshidratación digestiva?

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La escala “Bristol Stool Form” nos ofrece siete tipos de presentaciones distintas del contenido intestinal que todos podremos identificar fácilmente [aunque juremos que nunca miramos esas cosas]:

Tipo 1: trozos duros separados, como nueces, que pasan con dificultad.

Son las heces que han pasado un mayor tiempo en el tracto intestinal y, en general, tienen un paso más complejo, siendo además un síntoma de estreñimiento y deshidratación… con dietas pobres en fibra, en general propias de una vida no muy saludable.

Tipo 2: como una salchicha pero grumosa.

Indican una posible deshidratación, así como un estreñimiento bastante evidente. En general suelen ser complicadas de expulsar.

Tipo 3: con forma de morcilla con grietas en la superficie.

Es uno de los estados que podríamos considerar normales, aunque no se considera el óptimo.

Tipo 4: como una salchicha o serpiente, lisa y blanda.

¡¡ Felicidades!! ¡¡Es la ideal !! Si es la suya, puede presumir del trabajo de su cuerpo: suaves y lisas, salen como una serpiente (diámetro de uno a dos centímetros), propio de dietas equilibradas e hidratadas, la normal y saludable, con la que habitualmente se va al baño una vez al día.

Tipo 5: trozos de masa pastosa con bordes definidos, que son expulsados fácilmente.

Pasan bastante fácil por el sistema digestivo, aunque son trozos pastosos que, generalmente, se acaban liberando después de las comidas fuertes del día.

Tipo 6: fragmentos blandos y esponjosos con bordes irregulares y consistencia pastosa.

Hay una diarrea en potencia, con trozos blandos y esponjosos y con bordes irregulares. A pesar de esto, también pueden ser indicativo de que ha estado aguantando el ir al baño porque no lo tenía cerca.

Tipo 7: Acuosa, sin pedazos sólidos, totalmente líquida.

Tiene diarrea. Ha llegado el momento de que compre un producto específico.

Y el que me diga ahora que esta información no le interesa debería hacérselo mirar.

Por cierto, el viejísimo dicho pueblerino con el que he construido el titular reza: “Así come el mulo, así caga el culo”.

[Fusilado en buena medida de “cienciasycosas.wordpress.com]
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~ por kalicom en 6 enero 2014.

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